Tras “Citas neoyorquinas. Primera parte” me he visto deliciosamente obligada a experimentar las sensaciones más placenteras (¡y exclusivas!) disponibles en infinidad de lugares salpicados por todo Manhattan. Si disparar armas en un campo de tiro, comer hamburguesas grasientas y adentrarse en un mercado rebosante de pescado fresco en Chinatown no te convence te invito esta Más